martes, julio 23

Halep, castigada cuatro años por dopaje, vence en los tribunales y puede volver a jugar | Tenis | Deportes

La vida, como el mismo tenis, como uno de esos largos intercambios en realidad, ofrece giros como el que hoy cambia sustancialmente el destino deportivo de Simona Halep. La rumana, de 32 años, advertía en septiembre, después de que once meses antes (octubre de 2022) diera positivo por consumo de un estimulante prohibido, el roxadustat, y la Unidad de Integridad del Tenis (ITIA) le impusiera un castigo de cuatro años; es decir, prácticamente la puntilla a una carrera que de por sí ya arrastraba muchos interrogantes por las lesiones: “Mi lucha sigue. Me tomo las normas de nuestro deporte muy en serio y, de hecho, me enorgullece no haber utilizado nunca ninguna sustancia prohibida de forma intencionada. Me niego a aceptar la decisión”. Ahora, su empeño por demostrar su inocencia, o sea, que no hubo voluntad real de mejorar el rendimiento por medio del fármaco contra la anemia y que las irregularidades detectadas posteriormente en su pasaporte biológico tampoco tenían fundamento, encuentra premio en el fallo parcial del Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS), que rebaja la pena de esos cuatro años a nueve meses.

De esta forma, lo que parecía la sentencia deportiva de Halep se convierte ahora en luz para la exnúmero uno, ganadora también de 24 títulos individuales de la WTA, entre ellos un Roland Garros (2018) y un Wimbledon (2019). De entrada, Halep podrá reaparecer de manera inmediata, dado que la exclusión de nueve meses se aplica al periodo comprendido entre el 7 de octubre de 2022 y el 6 de julio de 2023, según determina el tribunal de Lausana, por lo que el castigo ya se ha cumplido. Tras intensos procesos previos y una audiencia de tres días, comprendida del 7 al 9 de febrero de este año, el TAS extrae una doble conclusión. En primer lugar, que las violaciones de la normativa antidopaje por parte de la deportista —detectadas en un control de orina efectuado en el US Open de 2022— “no fueron intencionales”, pese a que hubiera “cierto nivel de culpa y negligencia”; y en segundo, que el rastro prohibido hallado en una muestra de sangre proporcionada por Halep en esas mismas fechas deben entenderse “en el contexto de una cirugía [por unos problemas respiratorios] que tuvo lugar poco después” de que cayera en la primera ronda del grande estadounidense. En concreto, solo dos semanas más tarde.

Respecto a la presencia del roxadustat, que atenta contra artículos 2.1 y 2.2 del programa antidopaje, el TAS acepta el argumento de la “contaminación”, puesto que Halep alegó en su día que el medicamento —de nombre comercial Evrenzo, algo así como EPO en pastillas, según los expertos— entró en su cuerpo “a través del consumo de un suplemento contaminado” que había usado poco antes del 29 de agosto de 2022, cuando cedió en Nueva York contra la ucraniana Daria Snigur, y que, “como se detectó en la muestra, provenía de ese producto contaminado”. Sobre la infracción en el pasaporte biológico, artículo 2.2 del reglamento, precisa que además de la cercanía entre la detección y la operación a la que fue sometida, Halep efectuó entonces unas declaraciones en las que aseguraba que tenía la intención de dar por zanjada aquella temporada, que “impactan contra la verosimilitud de los escenarios de dopaje en los que se basó el tribunal independiente [ITIA] de la Federación Internacional de Tenis (ITF)”.

Cuando trascendió la noticia del positivo, Halep afirmó que se trataba del “partido más duro” de su vida, de “una lucha por la verdad”, y aseguró en un comunicado que se estaba menoscabando su “gran historia de amor” por el tenis. Coincidía el episodio con su separación, tras solo un año de matrimonio. Entretanto, el técnico que perfiló su juego en sus mejores años, el australiano Darren Cahill, hoy en el banquillo del italiano Jannik Sinner, indicó: “No hay posibilidad, a sabiendas o de manera deliberada, de que Simona haya tomado alguna sustancia prohibida. Ninguna. Cero. Es una deportista que se estresa por cualquier cosa que pueda recetarle un médico o por cualquier suplemente que empleara”. Su entrnador de entonces, el francés Patrick Mouratoglou, describió el caso como “una parodia de la justicia”, pero en paralelo, se conocía que la rumana había cambiado en aquella época de suplementos alimenticios a instancias del señor Frédéric Lefebvre, empleado en la Academia del galo en la Costa Azul.

En diciembre del año pasado, la tenista anunció que había prescindido de los servicios de Mouratoglou. “Ahora mismo mi nivel de confianza está roto, dejé de trabajar con él y su centro desde que sucedió esto, así que ya veremos lo que sucede en el futuro. Ojalá pueda volver a confiar en alguien como antes”, apuntó. “Fue su equipo el que le propuso tomar ese complemento, y se supone que tú confías en tu equipo. Fue un caso de manipulación”, señaló de manera contundente la belga Kim Clijsters, ganadora de cuatro majors y número uno durante 20 semanas. “La verdad saldrá a la luz”, exponía la inculpada tras declarar en el juicio, celebrado 14 meses después del anuncio del positivo por roxadustat. “Creo que pronto volveré a estar en la pista”, agregaba Halep, quien según informaba la agencia Reuters a mediados de febrero, también ha demandado al fabricante del suplemento nutricional (Quantum Nutrition), al que reclama 10 millones de dólares, unos 9,2 de euros.

Hoy, sin ranking y partiendo desde el subsuelo, se ejercita y celebra la resolución comunicada este martes por el TAS: “Mi fe en el proceso fue puesta a prueba por las escandalosas acusaciones que se formularon contra mí y por los recursos aparentemente ilimitados que se alinearon en mi contra. No puedo esperar para volver al circuito”.

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